El Mensajero

Rahab: la ramera

In Salvación on 4 marzo 2006 at 7:25 pm


Rahab es una mujer gentil con un pasado vergonzoso, quien no conoce la ley y tampoco es parte del pacto. Sin embargo, entra a la promesa. Cuando escuchó buenas nuevas de lejanas tierras, las creyó y, por fe, ella y su casa fueron salvos y entraron en unión eterna con el Dios de Israel y su pueblo escogido.

Fe por el oír

Rahab primero escuchó acerca de Dios, del cielo y de su pueblo Israel, Josué 2:8-11. Tres cosas mencionó Rahab que había escuchado:
El pueblo de Israel es liberado de la esclavitud .
2. Que Dios separó el Mar Rojo.
3. La conquista de los reyes.
No tengo ninguna duda que todo el pueblo de la región había escuchado acerca del Dios de Israel y de sus maravillas, por lo expresado por la ramera. Además, Dios había profetizado esto en Éxodo 15:14-16.

Hoy también es lo mismo. En Romanos 10:17 dice que la fe es por el oír. Casi todo el mundo dice que tiene fe en Cristo Jesús. Las personas en Jericó tenían fe en el Dios de Israel. Muestra de ello es que dice la ramera que los corazones desmayaron, el ánimo estaba decaído en todos y manifestó que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra.

Rahab muestra su fe genuina

La diferencia de la fe de Rahab a la fe del resto de las personas es que ella puso en acción su fe (Josué 2:1-7). Esto lo confirma Santiago 2:25. La aceptación de las condiciones dadas por los espías es otra muestra de su fe genuina (Josué 2:18-20).
La comparación hecha en Santiago 2:26 es sencilla: las obras son el espíritu de nuestra fe.
Hoy día, muchas personas reclaman tener una fe genuina, pero en realidad presentan un difunto llamado “fe”.
Cuando reclamamos tener fe genuina, pero dejamos la iglesia por cualquier causa y en cualquier momento, ¡no mostramos esa fe que pregonamos!

Rahab recibe misericordia por su fe genuina (Josué 6:21-25)

El resultado de una fe genuina en Dios es la recompensa dada por Él. Si tuviéramos fe genuina en Cristo Jesús, descansaríamos, reposaríamos y viviríamos confiadamente en Él (Mateo 11:28).
Rahab lo creyó y por el resto de sus días vivió reposadamente al lado del pueblo de Dios. También sus parientes alcanzaron misericordia. Muchas cosas extraordinarias pueden pasar en nuestra vida por solamente tener fe genuina en Cristo Jesús.

Hemos visto que Rahab tenía fe en el verdadero Dios. Manifestaba su fe por medio de sus obras como se lee en el capítulo 2 de Santiago. La ramera, “¿no fue justificada por obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?”. Cumplir las condiciones establecidas por los espías sería otra manera de mostrar fe por sus obras. ¿Está usted manifestando una fe genuina como la de Rahab, haciendo lo que Dios le manda en su relación personal con Él, con sus familiares y los hermanos de la iglesia? —I

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  1. osea que deven ir dela mano juntas la palabra es savia

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