El Mensajero

Escogiendo a nuestros compañeros (Salmos 119:63)

In Vida cristiana on 18 noviembre 2006 at 12:39 pm

Introducción:
Es un hecho fundamental en la vida cristiana porque es importante escoger con quién nos relacionamos. El salmista David dice, “compañero soy yo de todos los que le temen y guardan tus mandamientos”, (Salmos 119:63).
En dónde hay sabiduría sino en Dios, por lo que David se complace en ser compañero de los que temen y guardan los mandamientos de Dios.
De la misma manera, los cristianos podemos sentirnos complacidos al tener hermanos y amigos temerosos de Dios. “El que anda con sabios sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado”, (Proverbios 13:20).

¿A quiénes evitar?
Quizá hemos oído el dicho “dime con quién andas y te diré quién eres”. Si andamos con sabios seremos sabios.

  • A los que están en idolatría. Las malas relaciones son como las enfermedades que vienen a contrarrestar nuestras vidas en Cristo. Josué, siendo ya viejo, hizo un llamado a Israel trayendo a la memoria todo lo que Dios les había dado y les recomienda no mezclarse con las naciones, (Josué 23:7-12). El apóstol Pablo dice a la iglesia de Corintios que no hay compañerismo con las tinieblas: porque qué acuerdo hay entre Cristo y Satanás, (2 Corintios 6:14-15).
  • A los necios. En ellos no hay palabras de ciencias (Proverbios 14:7). Debemos apartar el oído de los hombres malos y necios. Se nos dice también que no participemos de las obras sin fruto, no benefician a la vida espiritual, (Efesios 5:11).

Nuestros padres nos recomiendan que miremos con quién nos relacionamos. Pablo dice: “No os juntéis con los fornicarios”, y no sólo con ellos, sino con todos los que no quieren obedecer a Cristo. Usted no debe participar en sus malas obras (1 Corintios 5:9-10).
Hablamos de escoger a nuestros compañeros, pero no sabemos si ellos se alejan porque quizá andamos desordenadamente, (2 Tesalonicenses 3:6)

Los compañeros a considerar en estima

Como dijo David y Jesucristo somos compañeros de los que guardan la palabra de Dios. De esa manera somos bienaventurados, cuando andamos en buenos consejos del Señor, (Salmos 1:1-5).

  • Los que usan bien la palabra de Dios. Quienes tengan un corazón limpio de toda clase de cuestiones necias y que sea en todo espiritual, dice Pablo a la iglesia (2 Tesalonicenses).
  • A los unánimes entre nosotros, no altivos, para estar siempre en humildad y no ser sabios en nuestra propia opinión, sino ser sociables con todos, (Romanos 12:16).

Hay hermanos que hablan con gracia y sus palabras edifican. Pero hay hombres que pareciera que les pagan por decir palabras deshonestas. ¿Cómo podría usted mantener una buena relación con las tinieblas? (Efesios 4:29).
En cierta ocasión trabajé con un joven que era muy malcriado en su forma de hablar y siempre que platicábamos usaba el insulto. Un día le dije: ¡mira!, disculpa pero soy cristiano y no me parece que te expreses así conmigo. Me dijo: disculpa José, pero es que no puedo dejar de decir malas palabras porque son medicina para mí.
Solamente Satanás puede decir eso. Pablo escribe: “No erréis las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres (1 Corintios 15:33).

Conclusión:
Hemos visto la importancia de comprender con quién nos estamos relacionando, debemos evitar malas compañías.

- José Belisle.

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