El Mensajero

Olvidando el pasado

In Vida cristiana on 1 febrero 2007 at 7:42 pm

La falta de crecimiento en algunos cristianos puede obedecer a que siguen atados a los malos recuerdos o heridas del pasado. Se nos invita a vivir el presente.

El pasado siempre ata al ser humano. No importa lo que hicimos o no hicimos, cuan feliz o infelices hemos sido; es necesario avanzar cada día hacia la perfección.
Nuestra vida es un constante cambio y tenemos etapas para crecer mental y espiritualmente (Ec. 3.1). Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: un día fuimos niños, pasamos a la adolescencia y luego a la juventud. En cada una de estas etapas nos pasan cosas buenas y malas.
Cuando Saulo llegó a Jerusalén trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo no creyendo que fuese un discípulo (Hch. 9.26). Pero él venció su pasado.
Si queremos empezar una nueva vida, debemos comenzar por nosotros (Hch. 9.20-22).
En seguida Pablo predicaba a Cristo en las sinagogas diciendo que éste era el hijo de Dios (v.20); y todos lo que le oían estaban sorprendidos y decían: “¿no es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? (v.21). “Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo”, (v.22).
Cada cristiano debe comenzar a olvidar su pasado, sabiendo que hay personas que nos conocen y nos recuerdan nuestra vida de maldad.
Debemos esforzarnos para dejar a tales personas sorprendidas y demostrarles que ya no somos los de antes.
Cuando estábamos muertos en nuestros pecados hacíamos lo del mundo, pero a veces el pasado está tan grabado en nuestra mente que nos martiriza la vida cristiana. Eso puede ser obstáculo para no llegar a la meta final (Efesios 2.1,2).
Ante Dios nuestra vida pasada ya no existe, pero a veces no hacemos lo mismo (2 Co. 5.17). Somos muy duros con nosotros mismos, y aunque Dios ya nos perdonó, nosotros no nos perdonamos. Para disfrutar una vida cristiana feliz debemos olvidar el pasado (Fil.3.13).
Dios le ayudó a José a olvidar el pasado –todo lo que sufrió, sus trabajos y lo que le hicieron sus hermanos– con la venida de su hijo Manasés (Gn. 41.1-57).

¿Cuánto sufrió José?
1. Sus hermanos lo vendieron por veinte piezas de plata (Gn.37.28).
2. Su amo Potifar lo envió a la cárcel (Gn. 39.20). Dios quiere que seamos como este hombre. Cuando no podemos olvidar a quien nos hizo daño, y cuando no podemos olvidar lo que sufrimos en la niñez, Pablo nos muestra el camino para ser felices en nuestro estado actual (Fil. 3.13,14).
Debemos olvidar el pasado y vivir el presente. El versículo 13 y 14 de Hebreos 5 nos enseña que necesitamos dejar de ser niños en la fe, dejar la leche espiritual. No debemos retroceder al pasado. Que Dios nos ayude a olvidar el pasado y alcanzar el éxito.

Ángel Lagos, agosto 1998, tomo 7.
Evangelista en Juticalpa, Olancho.

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  1. Yo trato tanto de olvidar ese pasado y no puedo no se porque y me quita mucha mi paz

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