La verdadera necesidad

En el mundo materialista los humanos olvidan suplir el bienestar para su alma, y gastan su talento y vida afanados por proveerse de todas las comodidades pasajeras.

Todos tenemos  necesidades. Unos tienen necesidad de alimento, otros de dinero, de empleo, de vivienda, etc. Pero rara vez oirá mencionar la necesidad más grande que existe en el ser humano.

¿Cuál es esa necesidad tan grande?
Jesús se encontraba hablando a una multitud de judíos y les exponía esa gran necesidad. Vea lo que dice Juan 6.31-35, 48-56. Es una verdadera necesidad que tiene toda persona. Pero, ¿qué es comer el cuerpo de Cristo? Es hacer su voluntad y no tenderemos hambre ni sed jamás. “
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5.6).

¿Cuál es la voluntad del Señor?
Cristo nos dice que él es el camino, la verdad y la vida (Juan 14.6). Él es el único camino que puede llevarnos al Padre. Él es la verdad que puede darnos la salvación y vida eterna. Por eso dijo Pablo en la carta a los romanos que Dios nos da vida eterna, pero en Cristo Jesús (no hay otra opción).

¿Cómo podemos usar ese camino que es Cristo?
1. Juan 4.67. Primero, creer en Cristo, después de oír de él (Romanos 10.17). Se nos dice que moriremos en el pecado si no creemos en él (Juan 8.24). ¿Qué es creer? Es aceptar las palabras que alguien nos dice y someternos a ellas, ponerlas en práctica y vivir en ellas toda la vida. Eso es lo que Cristo quiere de nosotros.

2. Hechos 17.30. Segundo, el arrepentimiento. Es un cambio de actitud, hacer un alto al pecado. Dejar de practicar lo malo y empezar a hacer lo bueno. Arrepentirse sólo es un alto al pecado, no es el perdón de los pecados. No basta sólo con arrepentirse, hace falta aún más.

3. Confesar la fe en Cristo (Romanos 10.9,10). Si usted cree que Jesús es el Señor, eso es lo que debe entonces confesar. Pero aún falta algo más, lo que borra los pecados.

4. El bautismo en agua (Hechos 2.38). El apóstol Pedro le estaba hablando a una gran multitud. Cuando la gente escuchó lo que él predicaba creyeron, porque dice que “se compungieron de corazón”. Entonces Pedro les habló: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados”. ¿Qué sucedió con los que creyeron? Fueron bautizados aquel mismo día. ¿Por qué no esperaron más tiempo? Porque entendieron que era la única forma para obtener el perdón de sus pecados.
Ojalá usted también quiera, como estas personas, alcanzar el perdón de sus pecados. Dios los bendiga.

Adrián Torres, diciembre 1999, tomo 8. Evangelista en El Progreso,
Honduras.

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Publicado en Salvación

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