Unidad versus denominacionalismo

Por Julio Rodríguez, Jr.

En una encuesta hecha en 1960 se reportaron 314,345 iglesias en los Estados Unidos. 40 años más tarde, este número se ha incrementado en un 48%, es decir, que para el año 2010 habrá cerca de 650,000 iglesias -solamente en los Estados Unidos.

Alarmante, ¿no cree? Lamentablemente mucha gente piensa que eso es bueno, ya que da opción a la gente de poder escoger su “iglesia“. La pregunta es, ¿se agradará Dios de las denominaciones? ¿Cómo es que Dios se agrada de eso cuando enseñan doctrinas que se contradicen a sí mismas en cómo ser salvos o en cómo adorar a Dios?

Una denominación enseña que el bautismo es necesario para la salvación, mientras otros enseñan que no. Obviamente, ambos no pueden estar en lo correcto y agradar a Dios al mismo tiempo. Pero la idea del denominacionalismo mismo es contraria a las enseñanzas de la Biblia. La palabra “denominacionalismo” significa “dividir en denominaciones”. La Biblia enseña la unidad de todos los hijos de Dios, sin división. Jesús mismo oró por la unidad, Juan 17.20-21: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa…”. Jesús quiere que seamos uno, y no que haya denominaciones.

El propósito de la iglesia es de que fuera un cuerpo unido de múltiples congregaciones. En Colosenses 1.18 aprendemos que la iglesia es llamada “el cuerpo”. En Efesios 4.4 encontramos que solamente hay “un solo” cuerpo. En I Corintios 12.13 dice: “Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo…”. El propósito de nuestro Dios es que todos Sus hijos estén unidos en un solo cuerpo. Lamentablemente, hoy en día hay muchas denominaciones.

¿Cómo podemos lograr la unidad? Primero, es necesaria una actitud correcta, “con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor; Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz“, (Efesios 4.2-3). Si tenemos las características que se acaban de mencionar, será más fácil alcanzar la unidad que estamos buscando. Notemos la necesidad de trabajar para alcanzar la unidad y no conformarnos con tener división.
Segundo, para poder tener unidad debemos contar con la doctrina (enseñanza) apropiada. El apóstol Pablo enseñó que “…habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones [divisiones]“, (I Corintios 1.10).
Ya hemos mostrado que la “misma cosa“ que debemos hablar es el Nuevo Testamento, nuestra única autoridad. Es permitido estar en desacuerdo en algunas cosas, pero para poder tener unidad debemos estar en acuerdo en las siete doctrinas mencionadas en Efesios 4.4-6:

1. Un Cuerpo (Una sola iglesia verdadera).
2. Un Espíritu (El Espíritu Santo, el cual anima al cuerpo, la iglesia).
3. Una Esperanza (La promesa del cielo).
4. Un Señor (Jesús, la cabeza de la iglesia).
5. Una Fe (Fe que salva; fe en Cristo).
6. Un Bautismo (Inmersión en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo).
7. Un Dios (Un solo Dios verdadero, Padre de todos).

Los animo a que las estudien. Dios quiere unidad y no división. Quiere que trabajemos duro para obtener esa unidad. Los cristianos no deben conformarse con el denominacionalismo, sino que deben promover la unidad.

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Publicado en Iglesia

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