La hermosura de la cena del Señor

Cena del SeñorEs costumbre en muchas culturas adornar las sepulturas de nuestros amados con flores de gran colorido y a veces hasta construimos grandes monumentos o estatuas en su memoria. Esto hacemos en un esfuerzo de mantener viva su memoria.

Tan hermosos que son estos monumentos, no hay monumento conmemorativo más hermoso que la cena del Señor. Cada “primer día de la semana” nosotros, los discípulos de Cristo, nos reunimos para partir el pan en memoria de aquel que nos amó y se entregó por nosotros (Hch.20:7; Gá.2:19; Lc.22:19). En este estudio queremos examinar tres aspectos de la cena del Señor que retratan su hermosura.

I. La Cena del Señor es hermosa porque en ella demostramos nuestro respeto para el patrón de Cristo.

Como el himno dice: “Cuan hermoso es seguir las pisadas del maestro” (2 Pedro 2:21) “dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas”. Esto se aplica especialmente a la cena del Señor. Algunos se han desviado del ejemplo de Cristo, y por lo tanto han robado la cena del Señor de su hermosura primitiva. Si respetamos a Dios y si queremos servirle bíblicamente, es imperativo seguir el patrón de Cristo en nuestra observancia de la cena del Señor.

Sigamos el patrón de Cristo en cuanto al pan. Cristo “tomó pan” (Mt.26:26). ¿Qué clase de pan tomó Cristo? Encontramos la respuesta en la temporada del año cuando Cristo instituyó esta cena. Cuando Cristo tomó pan, era durante “la fiesta de los panes sin levadura” (Mateo 26:17). Ya que era prohibido comer levadura en el tiempo de la pascua (Éxodo 12:15), parece claro que Cristo usó pan SIN levadura.

Jesús tomó UN pan. La Biblia dijo: “Tomo Jesús el pan” (Mateo 26:26). Cristo estaba dejándonos un ejemplo. Si Jesús hubiera tomado varios panes, podríamos justificar el uso de varios hoy día. Pero ya que Cristo nos dejó el “patrón” de usar uno, tenemos que seguir su ejemplo. También, ya que Cristo tenía un cuerpo físico, y el pan representa ese cuerpo, lógicamente debemos usar un pan. Cuando una congregación usa varios panes en la cena del Señor, esto simbolizaría que Cristo tiene varios cuerpos físicos. Últimamente, hay un cuerpo espiritual, la iglesia (Efesios 4:4; 1:22-23). 1 Corintios 10:17 dice: “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan”. No hay nada más hermoso que cuando todo el cuerpo espiritual sigue el ejemplo de Cristo y participa de un solo pan que representa el cuerpo físico de Cristo.

Mateo 26:26 dice: “Tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió”. Hay mucha controversia acerca de cómo Jesús partió el pan. ¿Lo partió en pedazos por todos los discípulos o solamente partió un pedazo para si mismo? Encontramos la respuesta a esta pregunta en Lucas 22:19— “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí”. Después de partir el pan, lo dio a sus discípulos y dijo, “haced esto”. “Esto” es un pronombre que tiene como antecedente la acción de Cristo. En otras palabras, Cristo pidió a sus discípulos que hicieran lo que el mismo acababa de hacer. Si Jesús hubiera partido el pan en dos pedazos o en cien pedazos, los discípulos no podían haber hecho lo que él hizo. En Hechos 20:7 dice que los discípulos de Troas se reunieron “para partir el pan”. De este pasaje no podemos concluir que un hombre partió el pan en medio o que lo partió en muchos pedazos. La verdad es que todos partieron el pan.

Sigamos el patrón de Cristo en cuanto a la copa. Mateo 26:28— “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos”. La palabra “copa” viene de la palabra griega “poterion” y significa “una copa, una vasija para bebida….la cosa de que uno bebe” (diccionario Thayer). Es imperativo concluir que el Señor tomó una copa literal o un recipiente de bebida. Y dentro de esta copa había “fruto de la vid” (Mateo 26:29). Ahora, el fruto de la vid no era la copa, como algunos razonan incorrectamente.

La copa que tomó Jesús era sólida y dentro de ella había un liquido (fruto de la vid).

Entonces cuando la Biblia habla de la copa, no está hablando de una copa vacía, sino una que contiene fruto de la vid.

Hace menos de cien años, surgió una controversia acerca de cuantas copas se debe usar en la cena del Señor. Algunos decían que la copa no tenía significado, y por lo tanto, no importaba cuantas copas se usaba en la cena del Señor. Pero ¿qué dice la Biblia? La Biblia no nos deja ninguna duda en cuanto al significado de la copa. Cristo dice: “Esta copa es el nuevo pacto” (1 Corintios 11:25). La copa literal simboliza el nuevo pacto. En cuanto al número de copas que se debe usar, la Biblia nos da un ejemplo aprobado y un mandamiento específico de usar una sola copa. Cristo manda en Mateo 26:28 “Bebed de ella todos” y en Marcos 14:23 encontramos el ejemplo, “bebieron de ella todos”.

No hay nada más hermoso que seguir el patrón sencillo de usar un pan y una copa tal como Cristo lo hizo.

II. La Cena del Señor es hermosa porque en ella expresamos nuestra comunión unos con otros.

La palabra “comunión” viene de la palabra griega “koinonia” y significa “participación junta, tener en común, compartir juntos”. Cuando pasamos el pan y cada hermano parte el mismo pan, esto nos ayuda a recordar que TODOS juntos tuvimos parte en clavar el cuerpo de Cristo en la cruz. Por eso, es una “comunión” o participación junta del cuerpo de Cristo. 1 Corintios 10:16, 17 dice: “El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.” El acto de partir el pan simboliza nuestra parte en la crucifixión del cuerpo de Cristo. El cuerpo de Cristo fue partido a causa de los pecados de todos nosotros, y por esa razón TODOS debemos partir el mismo pan. Al contrario, si cada miembro recibe su propia galleta o pan, no estamos “compartiendo” nada juntos y como consecuencia, no existiría una comunión (participación junta) del cuerpo de Cristo.

De la misma manera, cuando todos bebemos de la copa, esto nos ayuda a recordar que TODOS entramos en un pacto con Dios el día que fuimos bautizados. Ese día, cuando nos bautizamos, entramos en un pacto con Dios, prometiéndole fidelidad. Pero ese pacto no existiría si no fuera por la sangre de Cristo (Hebreos 9:18). Por eso, Cristo dice, “Esta copa es el nuevo pacto EN MI SANGRE”– porque ese pacto fue sellado con la sangre de Cristo. Si cada persona tomara de su propia copita, esto representaría que cada persona tiene su propio nuevo pacto. Pero Cristo “es mediador de UN nuevo pacto”. (Hebreos 9:15). Así que cuando somos bautizados, TODOS entramos en el mismo pacto que deriva su poder de la sangre de Cristo. Todos participamos de la misma copa, y así existe una comunión o “participación junta” de la sangre de Cristo. Si celebramos correctamente la cena del Señor, verdaderamente es una hermosa expresión de nuestra salvación común.

III. La Cena del Señor es hermosa porque en ella expresamos nuestra fe en Dios.

Algunos dicen que usar una copa es antihigiénico. Dicen, “No quiero beber después de esa persona”. Tienen miedo de contagiarse con una enfermedad grave. Pero ¿no cree usted que Cristo sabía lo que estaba haciendo al establecer la cena? Si fuera peligroso beber de una copa, ¿no cree que Cristo lo hubiera establecido de otra manera?

La realidad es que se han hecho muchos estudios científicos acerca de la higiene de tomar de una copa y siempre han concluido que el riesgo de que una persona ingiera bacteria dañina de beber de la copa del Señor es casi nada.

Pero la cosa más importante es que cuando tomamos de la misma copa tal como Cristo hizo, en ese momento, ponemos nuestra fe en el gran médico que nos ama. No tenemos que preocuparnos de contraer una enfermedad cuando obedecemos su mandamiento de beber de una copa. Cristo nunca nos mandaría hacer algo que podía poner en peligro nuestra salud. Si seguimos la voluntad de Dios en usar una copa, es una hermosa expresión de nuestra fe en el amor de Cristo.

En conclusión, siempre cuando se celebra la cena del Señor según el perfecto ejemplo presentado en la Biblia es uno de los actos más hermosos de la adoración a Dios. Pero cuando el hombre cambia esta hermosa cena, pierde su hermosura. Se ha hecho cambio tras cambio hasta el día presente, y hoy la manera de celebrar la cena en muchas iglesias ni se parece al hermoso acto que Cristo instituyó. ¿Cómo podemos restaurar la hermosura de la cena del Señor? Solamente cuando los hombres deciden quedarse con lo que está escrito en la Biblia, sin quitar ni añadir.

Por Paul Melton

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Publicado en Cena del Señor

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